Sucesor de Aguayo
Por Max Cortés
Pese a la intentona de pulverizarlo en plena campaña electoral, lo único que lograron los detractores de Miguel Ángel Aguayo López fue darle fuerza suficiente para organizar la sucesión rectoral y operarla con pulcritud para evitar que su capital político, con miras al 2015, quede defenestrado.
Nadie puede discutir la solidez del triunfo de Aguayo López en la contienda por la diputación federal. Ganó el proyecto que impulsaba colocar a un académico en la cámara de diputados para consolidar la entrega de recursos al sector educativo del nivel medio superior y superior, no sólo en Colima sino en el país
Por ello se le facilita el escenario al rector y diputado federal electo en el manejo de la sucesión rectoral; pese a que no se han dado más datos sobre cuáles hombres y mujeres podrían presidir la rectoría, es posible nombrar a cuatro que se han venido consolidando: Eduardo Hernández, Christian Torres, Juan Carlos Yáñez y Ramón Cedillo.
Aunado a esos nombres que son figuras públicas y que están visibles en sus acciones y responsabilidades, se tendrá que sumar la de académicos de la institución en diversos cargos, así como la del dirigente del SUTUC que -pese a su rispidez con la actual administración por un tema basado en muchos dichos pero pocos hechos- no logró crecer ni consolidar un liderazgo al interior de la institución como para alcanzar la nominación directa.
Esta sucesión es diferente a la que vivió Aguayo López hace ocho años, hay nuevos ingredientes e inciden en ella de manera directa, además de los concejales universitarios, la Federación de Estudiantes Colimenses –con una fuerza específica muy a pesar de lo que se diga y le pese a quien le pese- y el Sindicato de Trabajadores de la Universidad de Colima.
No hay señales de adentro hacia afuera, han sido parcos los responsables de la conducción de esta sucesión, no quieren hacer olas, sin embargo, ya empezaron a circular rumores de quienes se asumen como defensores de todas las causas.
Hablan de reuniones secretas, decisiones tomadas, cónclaves e incluso amarres entre miembros prominentes del poder; quienes difunden esos datos “Meten aguja para sacar hilo”.
Miguel Ángel Aguayo López tiene ante sí un proceso sucesorio inmejorable, por ello está expuesto a cometer errores que podrían terminar con su capital político y poner en peligro su propia condición de exrector.
¿Cuáles son los peligros? Subestimar los escenarios y los ingredientes de éstos, desestimar el impacto de las acciones que se están presentando para enrarecer el escenario y no lograr un orden interno que le permita tomar una decisión correcta.
¿Qué conviene? una sucesión tersa, porque son más los aspirantes que buscan consolidar el desarrollo y proyección de la Universidad y no ven a la rectoría como botín político para el pago de facturas.
El próximo rector debe ser el más hábil, con tablas en el manejo de la polaca y en el trabajo en equipo. No se pueden dar el gusto de seleccionar a una figura débil porque los problemas internos son difíciles y el sindicato seguirá con miras a tener conquistas por encima de las que se tienen a nivel nacional.
Los factores externos no juegan en esta sucesión de manera directa, aunque habrá quienes no resistan la tentación de descarrilar el proceso sucesorio, pero éste debe ser más fuerte que cualquier cosa. Quien no esté dispuesto a hacer eso por la Universidad de Colima debe ser borrado de la lista de aspirantes porque no lo mueve la humildad ni el compromiso de servir. Esta sucesión es un llamado para ver hacia el futuro con los elementos del presente, viendo la historia, los años, los orígenes de la institución para saber que hay ciclos que se deben cerrar y otros que se tienen que abrir, entregar estafetas –no cheques en blanco- para estar a la altura de las necesidades de los universitarios, pero también de presentar proyectos sólidos, de lo contrario podrían ser años de sombra, años de receso, de pérdida. Esto apenas empieza.
LA GUAGUA.-**Muchas administraciones municipales ya bajaron la cortina y sus funcionarios no atienden a los ciudadanos. Ojalá que los presidentes electos y los diputados en funciones supervisen que está sucediendo con eso.**El examen de control de confianza atenta contra las garantías del ciudadano, sin embargo es la única manera de analizar a detalle el comportamiento de ciertos funcionarios, son necesarios, pero ¿esto es suficiente para hacer más eficientes a las corporaciones policiacas?.**Hay desgaste normal y natural de funcionarios en el ámbito nacional, estatal y municipal, por ello quienes toman decisiones deben ser cautos y precisos de hacer los cambios, está visto que hacerlos no debilita a las administraciones, por el contrario las fortalece. Teniendo estrategia y un seguimiento puntual de los funcionarios la información fluye más rápido, antes de que se trate de usar políticamente información sesgada.






















