Por Sean Osmin Hamud Ruiz
De nada sirvió la estridencia que parte de los diputados locales provocaron y armaron a raíz de la solicitud, trámite y aprobación del último crédito que el ejecutivo puso a su consideración, y que fue de tal magnitud que inclusive confrontó a correligionarios y también hizo que se tuviera que sesionar en un espacio alternativo, movió a los morenistas a llevar su encono a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quienes desecharon su intento legaloide por deshacer esa decisión de manera contundente, sin necesidad de estudiar su causa, por considerar esta intentona absolutamente improcedente.
En días pasados, en un periódico de circulación nacional se publicó una nota que puso a Colima en el spot luminoso. Es el estado con el mayor número de denuncias interpuestas ante la secretaría de la función pública, señalando irregularidades en su actuar a la oficina de la superdelegación federal.
¿Qué habrá sido de ese mantra sagrado de “no mentir, no robar, no traicionar” repetido, repetido y repetido como tarjeta de presentación de los protagonistas de la T4 aquí?
¿Qué estará pasando por la cabeza de algunos alcaldes que se afanan en estrepitosamente verbalizar situaciones que ponen en entredicho su capacidad de tolerancia y aceptación por todas las formas de pensamiento y de personalidad que se pueden tener? Se alejan del pragmatismo que debe caracterizar su función y olvidan principios elementales de sana convivencia social con sus declaraciones.
El servicio publico y su ejercicio, sin duda alguna requieren de firmeza en el carácter. Por supuesto que se deben mostrar las fichas con las que se pretende jugar en la mesa del actuar político. Y claro que esta función desgasta por la exposición. Pero es precisamente ello que nos permite distinguir de quienes muestran afanes particulares o bien a aquellos que dirigen su esfuerzo a que sucedan las cosas, buscando un beneficio común.
Muchos irán a buscar una nueva posición en estas próximas elecciones. Habrá que estar atentos, no sea que sigamos en la línea que traen algunos: mucho ruido, dejándonos sin nueces.