Sudáfrica.- La España de los récords y del fútbol brillante no pudo con una dura defensa y el trabajo físico de la escuadra de las barras y las estrellas.
Sí, no es broma, el equipo campeón de la más reciente Eurocopa, perdió 2 – 0 en la semifinal de la copa.
Ayer todavía la Furia Roja estaba por arriba de todos pronósticos mundiales.
Parecía un partido de mero trámite rumbo a la final de la copa confederaciones 2009.
Estados Unidos esperaba al cuadro Ibérico para devolverlo a la realidad de las derrotas.
España no perdía desde hace 35 partidos y casi tres años.
Tuvo más el balón España, dominó el juego, fue fiel a su estilo, pero le faltó el acierto para traducir en gol y en una victoria toda esa superioridad.
No fue injusta la victoria de Estados Unidos, que causó una gratísima impresión, pero tampoco lo hubiera sido la victoria de España, que se despide de la final, del récord de imbatibilidad, que ahora comparte con Brasil, y se despide de la posibilidad de medirse con Brasil en una final.
El comienzo fue el esperado con España dominando el balón y el partido y los estadounidenses esperando atrás, tapando bien los espacios y esperando su oportunidad al contragolpe. Por ahí llegaron los primeros sustos, avisos de lo que sucedería después.
Tenía bien estudiada Estados Unidos a la Selección, que sufrió con la presión y el despliegue físico de los estadounidenses.
Casillas aparecía más que los delanteros y Davies, de chilena, y Dempsey, con un tiro desde fuera del área, amenazaron la virginidad de la portería española, que hasta la semifinal no había recibido un gol.
Bien plantada sobre el campo, Estados Unidos dominaba el espacio aéreo, y lo hizo durante todo el choque, salía rápido al contragolpe y movía el balón sin grandes alardes pero con eficacia.
Por un momento, España se vio superada por el rival, algo a lo que no estamos acostumbrados en los últimos tiempos, y le costó reaccionar, recomponer la figura y recuperar el mando del encuentro.
El juego entre líneas de Xavi y Cesc, por delante de Xabi Alonso, se antojaba fundamental.
Con las ausencias de Iniesta y Silva, ellos son los arquitectos únicos del juego.
Crecieron en presencia y creció el fútbol de la Selección, que asumió su condición de favorita, movió el balón con criterio y tomó el control del partido, que ya no abandonó hasta el final.
Faltó, eso sí, algo de rapidez en la circulación de la pelota.
Es una de las grandes diferencias entre este conjunto y el que ganó al Eurocopa, la velocidad en la ejecución de sus acciones.