Un afgano de 17 años que el lunes atacó con un hacha y un cuchillo a los pasajeros de un tren en el sur de Alemania causando heridas a cinco personas, se había enterado días antes del fallecimiento de un amigo en su país natal, informaron las autoridades el martes.
Los investigadores dijeron que el sospechoso dejó escrito en una nota que «se vengaría de esos infieles». Según testigos, durante el ataque lo escucharon exclamar «Alá akbar» («Dios es grande» en árabe).
El grupo extremista Estado Islámico reivindicó el ataque a través de su agencia de noticias Aamaq. Sin embargo, las autoridades no han hallado hasta el momento vínculos directos con el grupo y creen que el sospechoso, cuyo nombre no se ha revelado, se radicalizó solo.
Las autoridades alemanas no identificaron a las víctimas, pero el departamento de inmigración de Hong Kong dijo el martes que entre los heridos había cuatro miembros de una familia de cinco procedente del enclave en el sur de China, pero no dio más información. Al menos dos de los heridos tienen la vida en juego.
La agencia dpa reportó que el atacante hirió a un hombre de 62 años, a una mujer de 58, a la hija adulta de ambos y al novio de ésta. Un hijo adolescente que iba con la familia no resultó herido. La prensa local dice que el padre y el novio trataron de defender al resto de la familia.
Leung Chun-Ying, el máximo funcionario en Hong Kong, condenó el ataque y manifestó su simpatía a las víctimas y sus familias.
El investigador Lothar Koehler dijo que al parecer el móvil del joven, quien había pedido asilo en Alemania, parecía ser el extremismo islámico basado en un pasaje hallado entre varias notas en su apartamento: «Recen por mí para que pueda vengarme de esos infieles y recen por mí para que vaya al cielo».
En el ataque premeditado, el sospechoso abordó el tren regional después de las 9 de la noche cerca de la ciudad bávara de Wuerzburg con un cuchillo y un hacha escondidos dentro de una bolsa, informó el fiscal de Bamberg, Erik Ohlenschlager. Agregó que el sábado el sospechoso supo que un amigo murió en Afganistán, pero no dio más datos.
Una vez en el tren, el sospechoso se topó con una empleada del refugio donde había vivido hasta hace dos semanas, cuando se mudó con una familia que lo acogió. Cuando ella le comentó algo él no contestó y se fue a otro vagón, detalló Ohlenschlager.
«Luego, se metió al baño y tomó sus armas, y sin advertencia comenzó a atacar a los pasajeros usando gran fuerza sobre sus cuerpos y cabezas», relató el fiscal.
Según testigos, el interior del vagón estaba cubierto de sangre y parecía «como un matadero», reportó la agencia de noticias alemana dpa. En el momento del incidente, en el tren viajaban unas 30 personas; más de una docena fueron atendidas por shock.
El atacante fue abatido por una unidad especial de la policía que por casualidad estaba cerca.
Los investigadores que registraron la habitación del joven encontraron una bandera pintada a mano del grupo Estado Islámico, explicó el martes en la televisora pública el ministro bávaro del Interior, Joachim Herrmann.
El joven llegó a Alemania hace dos años como un menor sin acompañante y en marzo pidió asilo. Vivió en un alojamiento para refugiados adolescentes hasta hace dos semanas, cuando fue reubicado con una familia de acogida en la zona de Wurzburgo. Los investigadores entrevistaban a la familia, testigos y amigos del atacante.
El joven había escrito notas en pastún que indicaban que podría haberse radicalizado por su cuenta, explicó Herrmann. Agregó que las personas cercanas al agresor dijeron a los investigadores que parecía una persona tranquila y no abiertamente religiosa.
Alemania registró el año pasado a más de un millón de solicitantes de asilo que llegaron al país. De ellos, 150.000 eran afganos. AP