El presidente mexicano, Felipe Calderón, pidió este jueves al Congreso estadounidense una política de colaboración y reforma de las políticas de inmigración y tráfico de armas para asegurar la estabilidad de la frontera común que divide a ambos países.
«Hay una cuestión en la que México necesita de su cooperación: detener la circulación de armas de fuego y mortales a través de la frontera», dijo el mandatario, quien advirtió que miles de estas armas acaban en manos de los carteles de la droga en una sangrienta guerra por el control del lucrativo negocio del narcotráfico.
Según Calderon, unas 70.000 armas habían sido confiscadas en los últimos tres años y «más del 80%» provenían de Estados Unidos».
En el marco de su gira por Estados Unidos, el mandatario brindó un discurso ante los legisladores demócratas y republicanos en el que también condenó la reciente ley de Arizona, que entrega el poder a la policía para detener a cualquier persona sospechosa de estar en ese estado de forma ilegal.
Según Calderón, la legislación estatal introduce un perfil racial de los ciudadanos y es discriminatoria.