Desde los once pasos

Una muerte anunciada

Esteban Arreola Sainz

En mayo del 2012, Decio de María Serrano, presidente de la Liga Mx, anunció el regreso del Torneo de Copa al balompié mexicano, competición que únicamente se jugaría entre semana y lo disputarían equipos de Primera División y de la Liga de Ascenso.

Al inicio, esta idea parecía muy buena. La gente no debía de esperar hasta el fin de semana para ver a su equipo, pues jugarían los martes o miércoles. La afición de Liga de Ascenso vería a su equipo enfrentarse a clubes de Primera División, lo que pronosticaba, en aquel entonces, un lleno en los estadios.

Para los de pantalón largo, el retorno de la Copa en México comenzaría con otro gran negocio: cotizarían aún más su playera en el aspecto publicitario, cobrarían más por derechos de televisión y recibirían dinero por la taquilla (aquí sumarle la venta de cerveza y botana).

Primera edición

La primera Copa sería en el Apertura 2012. Participaron 28 clubes: 14 de la Liga Mx y 14 de la Liga de Ascenso, divididos en ocho grupos. Se llevó a cabo entre los meses de julio y octubre y, como ya lo habían anticipado, los partidos solo se diputaron los martes, miércoles o jueves, incluso las instancias finales.

La Copa había arrancando de gran forma durante la primer ronda: buenos ratings en televisión, la gente se hacía presente en los estadios y los partidos habían estado en un nivel futbolístico aceptable.

El líder general fue el Club Pachuca. Los de Hidalgo consiguieron 16 puntos de 18 posibles. El campeón de goleo fue el delantero del Toluca Edgar Benítez; el paraguayo logró anotar cinco goles en seis partidos.

Lo particular de esta edición fue el nivel que mostraron los equipos de la Liga de Ascenso, haciéndose presente en las instancias finales de la Copa. Los Dorados de Culiacán, de la mano de Cuauhtémoc Blanco, se impusieron en la final frente a Correcaminos, convirtiéndose en el campeón de la edición 41 de Copa.

Los intereses

A pesar de que el retorno de la Copa a México había traído buenos dividendos, muchos equipos, tanto de Primera División como de Ascenso, de un de repente cambiaron sus intereses deportivos. Durante las siguientes ediciones, los clubes guardarían a los titulares para su Liga correspondiente e incluso, los directores técnicos evitaban viajar y preferían mandar a sus auxiliares para que se hicieran cargo de la plantilla.

El torneo de Copa se convirtió en un desastre, el nivel futbolístico bajó considerablemente, las butacas de los estadios desoladas y la gente dejó de ver la Copa por televisión. El torneo se volvió un tanto irreal: equipos de Ascenso goleaban con facilidad a los de Primera División y los dueños de los equipos gastaban más en abrir sus estadios que en los ingresos que recibía por la taquilla.

Los dirigentes de la Copa argumentan que ha sido un buen experimento para darles oportunidad a los jóvenes, el problema es que los espectadores quieren ver a sus figuras y no a un chavo de 18 años.

Por el momento, la Copa Mx atraviesa una severa crisis. Sí los directivos quieren seguir con su negocio, tendrán que cambiar el formato en el que aseguren un espectáculo atractivo, sino la Copa morirá en un corto tiempo.

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