Durante julio de este año, en una escala de 0 a 10, la población adulta urbana califica, en promedio, en 8.2 la satisfacción actual con su vida; una décima menos que la calificación reportada en los últimos tres trimestres de 2019 y el primer trimestre de 2020, es decir, durante el año previo a la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, cuando el nivel de satisfacción se ubicaba en 8.3. Nuevamente, las mujeres reportan menor satisfacción que los hombres, actualmente la brecha entre ellas y ellos es de 3 décimas.

En julio del presente año, el nivel de satisfacción reportado disminuye entre la población conforme mayor es su edad. Los jóvenes de 18 a 29 años registraron el mayor nivel de satisfacción con un promedio de 8.5; le sigue el grupo de 30 a 44 años con 8.3; las personas de 45 a 59 promediaron 8.1, mientras que los de 60 y más años registraron la menor satisfacción: 7.9.

Al comparar la declaración de las mujeres y los hombres, entre los jóvenes de 18 a 29 años no existe diferencia en el promedio de satisfacción. Pero en los siguientes grupos de edad si se observan diferencias, donde ellos muestran mayor satisfacción que ellas.

La brecha más importante se observa entre los hombres y las mujeres de 30 a 44 años (cinco décimas); mientras que, en los grupos de edad mayor, las diferencias entre el nivel de satisfacción de mujeres y hombres son de una décima.

Del total de la población adulta urbana, 2.1% calificó bajo el nivel de satisfacción actual con su vida, dando una valoración entre 0 y 4; 9.9% la evaluó con 5 o 6; 42.1% otorgó una calificación de 7 u 8; en tanto que 46% señaló un nivel de satisfacción con valores altos de 9 o 10, proporción menor que la que representó en julio de 2019 (47.3%).

En referencia con aspectos específicos, la población adulta del país expresa el nivel más alto de satisfacción con sus relaciones personales (8.8) y el nivel más bajo en la satisfacción con su seguridad ciudadana (5.8), aunque cinco décimas por encima de la calificación promedio observada en julio de 2019 (5.3). La satisfacción con el país muestra una calificación de 7.2 en promedio, cuatro décimas por encima de la observada en julio de 2019 en este rubro (6.8).

Así, país y seguridad siguen siendo los aspectos que presentan la más baja valoración promedio por parte de la población, aunque ambos muestran la mayor mejora respecto a la calificación otorgada en julio de 2019.

Durante julio de 2021, en una escala de -10 a + 10, el promedio del balance anímico de la población se ubicó en 6.1, frente a 6.3 registrado en julio de 2019. El descenso en el balance anímico se debe a una mayor presencia de sentimientos que externan preocupación, ansiedad y estrés.

Para construir este indicador se consideran los estados anímicos que la población experimentó durante el día anterior a la entrevista; el balance resulta de restar, a los estados de ánimo positivos, los negativos. El porcentaje de población adulta con alto balance anímico (de 5.01 a 10.00) disminuyó de 73% en julio de 2019 a 68.7% en el mismo mes de 2021.

Eudemonía

El segundo aspecto del bienestar subjetivo es la fortaleza de ánimo y sentido de vida o
eudemonía. Este conjunto de resultados muestra que, entre julio de 2019 y julio de 2021, aumentó el promedio del grado de acuerdo con los enunciados tanto de valencia positiva como el único de valencia negativa, con excepción de tres enunciados de valencia positiva que se mantuvieron sin cambios: tengo fortaleza frente a las adversidades, el que me vaya bien o mal depende de mí, y me siento bien conmigo mismo, que muestran el mismo grado de acuerdo en promedio.

El mayor incremento se da en el enunciado de valencia negativa: cuando algo me hace sentir mal me cuesta volver a la normalidad, cuyo grado de acuerdo pasó de 4.3 a 4.6.

Balance anímico

El tercer aspecto relacionado con el bienestar subjetivo es el balance afectivo o anímico.

El promedio del balance anímico general es positivo en julio de 2021 (6.1), pero dos décimas por debajo del balance anímico mostrado en el séptimo mes de 2019 (6.3).

La diferencia se debe a una disminución en los balances tranquilo, calmado o sosegado / preocupado, ansioso o estresado, y concentrado o enfocado en lo que hacía / aburrido o sin interés en lo que hacía. Esto es debido a un aumento en la prevalencia de sentimientos como preocupación, ansiedad, estrés y sentirse aburrido o sin interés en lo que estaba haciendo.

En el mes de julio de este año el balance específico más alto se alcanzó en la dicotomía enfocado o concentrado vs. aburrido o sin interés en lo que hacía y emocionado o alegre / triste, deprimido o abatido, ambos en 6.7.