Impera en normales poder de alumnos

La Secretaría de Educación Pública (SEP) denunció ante legisladores, que en las Escuelas Normales Rurales —que tienen una matrícula de casi siete mil alumnos— se cometen delitos durante conflictos estatales o nacionales, además de que tienen bajo rendimiento académico y prácticas poco democráticas, como la venta de plazas.

Diputados y senadores que dan seguimiento al conflicto de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero, recibieron un informe en el que la SEP advierte que los 17 planteles de este sistema están bajo la influencia de comités estudiantiles que imponen reglas ajenas al sentido académico.

Es de los años 70 la práctica de los comités estudiantiles en el ingreso de alumnos. Esos grupos “no aplican criterios académicos, sino de fidelidad ideológica y lealtad política, lo que erosiona la autoridad del Estado (autoridades federales y estatales)”, asegura la secretaría.

El informe da cuenta de la carencia de disciplina, de la ocupación extraescolar de las instalaciones por parte de los alumnos e, incluso, afirma que “no hay control del uso de bebidas alcohólicas o tabaco”.

La vida interna en estas normales está marcada por prácticas autoritarias desde el ingreso a la carrera, y ese ambiente en ocasiones determina la salida de jóvenes que no se adaptan a la voluntad de una minoría.

“Las prácticas políticas que se desarrollan en estas instituciones distan de poderse llamar democráticas, teniendo un talante claramente autoritario, en donde el punto de vista del comité estudiantil se le impone al resto de la comunidad y la disidencia es duramente castigada, incluso con la expulsión del plantel”, detalla la dependencia.

La educación normal rural se imparte en 17 estados y, de acuerdo con el informe elaborado por la Subsecretaría de Educación Superior, tiene una matrícula de seis mil 990 alumnos, de los cuales tres mil 750 son mujeres y tres mil 240, hombres.

En Ayotzinapa, en la Normal Rural a la que pertenecían dos estudiantes asesinados por la policía durante una manifestación en Chilpancingo, Guerrero, la matrícula es de 506 alumnos. Se trata del plantel “Profesor Raúl Isidro Burgos”, que cuenta con 19 aulas, biblioteca, dos salas de cómputo, dos talleres, gimnasio y ocho canchas.

Los legisladores fueron notificados esta semana que entre los delitos que eventualmente cometen los estudiantes de las Normales Rurales figuran la “toma de instalaciones, saqueos a establecimientos, pintas, cierres de carreteras, quema de vehículos, secuestros y agresiones en general, entre otros”.

En la “semana de inducción” de las normales rurales, expone el reporte, se “provoca que alumnos con buenas calificaciones o buenos resultados en los exámenes deserten”.

Es frecuente que los alumnos “no permiten el control de asistencia a clases ni de entrada ni salida de la escuela”. En ese sentido, “impiden que se den las condiciones de operación mínimas”, detalla.

Las normales rurales tienen el problema de incumplimiento de calendarios escolares, horarios de trabajo, asistencia, exámenes y acreditaciones, lo cual repercute en el bajo rendimiento escolar.

Los antecedentes del sistema de normales plantean que al triunfo de la Revolución los maestros rurales fueron protagonistas del reparto agrario; en el periodo de Cárdenas el sistema normalista tuvo auge como oferta de educación para campesinos, y se alcanzaron 35 planteles.

Con información del Universal

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