En México hay una gran diversidad biológica debido a su ubicación geográfica, características topográficas y climas. Existen dos zonas biogeográficas: la Neártica y Neotropical.
De acuerdo a la Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (Conabio), las plantas son organismos autótrofos, es decir, sintetizan su propio alimento, utilizando la energía del sol, el agua y los nutrientes del suelo. Mediante el proceso de la fotosíntesis transforman la energía solar en energía química y la almacenan en los azucares (carbohidratos).
Las células de las plantas se caracterizan por su pared de celulosa y por los cloroplastos, organelos celulares que contienen clorofila, el pigmento verde que lleva a cabo la fotosíntesis. La producción de energía química por las plantas sostiene a la gran mayoría de los organismos en el planeta. Las plantas con sistemas de conducción desarrollados se conocen como plantas vasculares
Las plantas se han dividido tradicionalmente en varios grupos: algas, musgos (briofitas), helechos (pteridofitas), y plantas con semilla: cícadas, ginkos, pinos (los tres grupos se consideran gimnospermas). Las plantas con flores (angiospermas) incluyen dos grandes grupos: pastos y palmeras (monocotiledóneas) y magnolias y margaritas (dicotiledóneas).
La diversidad de plantas de México es una de las mayores en el mundo, pues se ha calculado que en nuestro país viven alrededor de 18 mil a 30 mil especies de plantas.
Del total de especies se calcula que entre 10 mil a 13 mil son endémicas, las cuales se concentran principalmente en las zonas áridas y semiáridas.