Myanmar o Birmania: el contexto político, diplomático e histórico detrás del nombre

Myanmar o Birmania: el contexto político, diplomático e histórico detrás del nombre
Por: Mariana Lizette PÉREZ OCHOA

 El reciente terremoto que sacudió Myanmar ha vuelto a poner al país en el centro de la atención mundial, recordándonos no solo su vulnerabilidad ante desastres naturales, sino también las complejidades políticas e históricas que lo rodean.
Incluso en la cobertura de esta tragedia, algunos medios y gobiernos han utilizado el nombre Birmania, mientras que otros emplean Myanmar, reflejando una controversia que va más allá de la semántica. Detrás de esta diferencia de nombres se esconde un debate sobre legitimidad política, colonialismo y resistencia, en el que organizaciones internacionales, líderes y activistas han tomado distintas posturas a lo largo de los años.

La dualidad entre Birmania y Myanmar no es solo una cuestión de nomenclatura, sino que refleja las tensiones políticas, históricas y culturales del país. Birmania fue una colonia británica por muchas décadas, que después se rigió por un gobierno militar, y fue hasta en 1989 que se cambió el nombre del país por el de Unión de Myanmar.

Este Estado limita al noroeste con India, al oeste con Bangladés, al norte y noreste con China, al este con Laos y al sureste con Tailandia. Además, cuenta con una extensa costa a lo largo del mar de Andamán y el golfo de Bengala, lo que le brinda acceso al océano Índico.

Aunque los medios siguen usando ambos nombres, como parte de la estrategia para deslindarse, o bien olvidar, su pasado colonial, algunos hacen incapié en que sean nombrados como Myanmar. El título de Unión de Myanmar es reconocido por la ONU, la ASEAN y por la Unión Europea, pero rechazado por algunos gobiernos y organizaciones por razones políticas, diplomáticas o históricas.

Algunos países, como Estados Unidos y el Reino Unido, continuaron usando Birmania como una forma de no reconocer la legitimidad del gobierno militar que realizó el cambio de nombre en 1989. Por ejemplo, el Departamento de Estado de EE.UU. usó Myanmar esporádicamente en documentos oficiales durante el período de reformas democráticas (2011-2021), pero tras el golpe militar de 2021, volvió a referirse al país exclusivamente como Birmania para dejar claro que no reconoce la legitimidad del gobierno militar.

El Reino Unido ha seguido una política similar, con líderes como Boris Johnson y Rishi Sunak refiriéndose al país como Birmania en sus declaraciones oficiales.

Por otro lado, ambos nombres derivan de la misma raíz (Bamar o Myanmar), pero algunos argumentan que Myanmar es más inclusivo para los diferentes grupos étnicos del país, mientras que Birmania está más asociado con la etnia mayoritaria (bamar). Sin embargo, algunos opositores al régimen militar prefieren seguir usando Birmania para enfatizar que el cambio de nombre fue impuesto sin consulta popular.

Con el tiempo, más países han adoptado Myanmar, especialmente después de las reformas democráticas de la década de 2010. Sin embargo, cuando el ejército retomó el control en 2021, algunos gobiernos volvieron a usar Birmania como un acto de protesta simbólica.

Como síntesis, los países y organizaciones que buscan presionar al régimen militar o apoyar a la oposición democrática prefieren Birmania, mientras que aquellos que priorizan el reconocimiento oficial y las relaciones diplomáticas utilizan Myanmar.

Este debate es un recordatorio de cómo los nombres pueden ser herramientas de poder, identidad y resistencia. La importancia de ser nombrado llega a tener repercusiones internacionales, como es en el caso de este Estado.