Para la académica Cláudia Battestin de la Universidad Regional Integrada Do Alto Brasil, la educación en América Latina requiere un cambio en su forma de concebirse, “necesita de un pensamiento alternativo capaz de gestionar y superar la falsa idea de una nación universal; porque no hay una soberanía ni ideología que deba permanecer. Esta forma de pensar ya pasó hace tiempo”, dijo durante la conferencia “La Filosofía de la Educación Brasileña”, que dictó en el auditorio de Humanidades del campus Villa de Álvarez de la Universidad de Colima.
Sin embargo, mencionó que al igual que en Brasil, en toda América Latina existen problemas educativos como la falta de espacios para sectores vulnerables e indígenas, así como planes de estudios poco efectivos, sistemas de gobierno que no quieren cambiar, e incluso materias como filosofía que han sido omitidas en los planes de estudios, como sucedió en el país carioca.
Por ejemplo, mencionó que en 1838 esta materia fue obligatoria; sin embargo, tras el golpe militar de 1964, se tornó facultativa “porque ya representaba un problema. En 1971, con la ley 5692, se la expulsa de los planes de estudio, no se podía impartir ni en escuelas privadas; fue hasta 1976 cuando vuelve a tener una recomendación en los currículos escolares, pero es una recomendación, no una obligatoriedad”.
Además, mencionó que otro de los problemas que se tienen en este país, pese a las estrategias que se tomaron durante los gobiernos de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, en donde se establecieron mecanismos específicos para incorporar a sectores vulnerables a las escuelas, así como la creación de universidades, continua siendo el de la pobreza, por lo que un gran número de niños continua sin incorporarse al sistema educativo, pese a que es gratuito.
Invitada por la Escuela de filosofía de la U de C, Cláudia Battestin añadió que en Brasil “el estudio es gratuito y se busca que tenga una obligatoriedad, pero hay muchos problemas de pobreza y entonces muchos de los niños están fuera de las escuelas. Por otra parte, la enseñanza en Brasil es pública, no se paga nada; pero nosotros tenemos un dilema sobre si es pública o no, porque nosotros estamos pagando con los altos impuestos”.
Sin embargo, señaló que problemas como los mencionados anteriormente existen en cualquier parte del mundo, “pero lo que no se puede perder son los sueños, la utopía, sentir nuestra historia, saber que podemos cambiar”. Esto es posible, dijo, “si se genera un cambio en el pensamiento educativo capaz de despertar en los individuos sensibilidades, solidaridad, conciencia y pensamiento crítico”.
Comentó por último que “es desde las humanidades donde se puede obtener un cambio en el pensamiento crítico, pero son los mismos sistemas de gobierno quienes han censurado de alguna forma estas materias”.