Rebajan a 78 cifra de muertos por accidente de tren España

Las autoridades españolas rebajaron el viernes a 78 la cifra de muertos por el accidente de un tren ocurrido esta semana en Santiago de Compostela, mientras la investigación sobre las causas del hecho siguen apuntando a un exceso de velocidad.

Tras unas primeras horas frenéticas de búsqueda de sobrevivientes y cadáveres desde que el tren descarriló el miércoles por la noche, las autoridades facilitaron el jueves un número provisional de 80 fallecidos.

Dada la complejidad del proceso de identificación -que se realiza mediante huella dactilar, ADN o pruebas odontológicas, según la dificultad de los casos-, la cifra fue reducida por la policía, que no descarta alguna variación más.

«Esto es una labor compleja. Cuando hablamos de cadáveres, en el lugar de los hechos empiezas a recoger cuerpos y restos humanos», dijo Antonio del Amo, comisario de la Policía Científica.

«Inicialmente se recoge algún resto humano que puede ser considerado un cuerpo, pero después, con los primeros trabajos de investigación, y las autopsias (…) al final asocia un resto humano con un cadáver con otro resto humano que también habías considerado como cadáver», explicó.

Entre los fallecidos hay un ciudadano mexicano, un argelino y un estadounidense, agregó. Un total de 75 muertos han sido identificados.

Un comunicado del Tribunal Superior de Justicia de Galicia dijo que a los 78 fallecidos hay que sumar tres restos mortales a los que un equipo de forenses les realizará pruebas de ADN.

Respecto a los heridos, autoridades regionales dijeron que hay 81 personas hospitalizadas, 31 de ellas en estado crítico. La mayoría son españoles, pero también hay ciudadanos de Argentina, Colombia, Perú, Estados Unidos y Reino Unido.

El Gobierno español ha pedido prudencia hasta que las investigaciones ofrezcan respuestas sobre la causa del accidente, aunque las primeras hipótesis apuntan a un exceso de velocidad.

Las autoridades están tratando de determinar por qué el tren iba tan rápido y por qué los dispositivos de seguridad que mantienen a los trenes dentro de los límites de velocidad no habían reducido su velocidad.

FUNERAL EL LUNES

El Gobierno regional de Galicia desarrollará el lunes un funeral oficial por todas las víctimas del accidente.

«Lo prioritario es atender a los heridos, las familias e identificar las víctimas. Y toca empezar a plantearse actos de homenaje, de reconocimiento y de recuerdo», dijo en rueda de prensa el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda.

El tren se salió de la vía el miércoles a pocos kilómetros de Santiago de Compostela, provocando uno de los peores accidentes ferroviarios de la historia de España.

Francisco Correa, el maquinista de 52 años, estaba detenido en el hospital Clínico de Santiago, y se ha negado a declarar por recomendación de su abogado, informaron varios medios.

Se le imputa un hecho delictivo vinculado con la autoría del accidente, informó el viernes el jefe Superior de la Policía de Galicia, Jaime Iglesias, en una rueda de prensa en la que no especificó el delito.

Al ser consultado sobre si el detenido estaba imputado por un delito de homicidio por imprudencia, el jefe policial contestó: «No quisiera llegar más lejos (…) Imprudencia en relación con el hecho producido».

La mañana de la tragedia, Correa había llevado un tren de la misma línea, que conecta La Coruña con Madrid, y un portavoz de la empresa Renfe dijo que conocía la ruta al milímetro.

En tanto, un juez de Santiago de Compostela, la capital de la región, mantiene custodiadas las cajas negras del convoy.

«Estamos recopilando elementos que se puedan usar como pruebas, vídeos, audio y todos los trabajos técnicos que se están haciendo en el tren», dijo una portavoz del Tribunal de Justicia de Galicia.

Un video grabado por una cámara de seguridad mostró el tren, en el que iban 247 personas, entrando en una curva a gran velocidad, antes de salirse de la vía e impactar contra un muro, dejando un escenario dantesco.

El tren entró en la curva a 190 kilómetros por hora, según medios. El límite de velocidad en la curva era de 80 kph.

«Sentimos como el vagón se despegaba de la vía y fue todo muy deprisa, a mi me recordó a una batidora o una lavadora, dando vueltas y todo muy deprisa. De pronto estaba todo patas arriba y el vagón estaba lleno de asientos y maletas tiradas», dijo a Reuters Esther Domínguez, una estudiante de Madrid de 23 años que sobrevivió al accidente.

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