El pasado 7 de junio, el gobernador veracruzano Javier Duarte organizó una fiesta con representantes de medios de comunicación para celebrar el Día de la Libertad de Expresión. El gobierno estatal rifó entre los periodistas asistentes diplomados en España, automóviles,televisiones y iPads, según reportes de medios locales.
El reportero de Grupo Milenio en Xalapa, Víctor Manuel Báez, ganó uno de los vehículos.
Seis días después de la fiesta, Báez, también periodista del sitio reporterospoliciacos.mx, fue secuestrado por hombres armados y hallado muerto a dos calles del palacio de gobierno del estado. Las autoridades no han precisado cómo falleció.
Gina Domínguez, vocera del gobierno estatal, informó sobre el caso: “No vamos a descansar hasta dar con los responsables que cometieron este abominable crimen y sean castigados conforme a derecho”.
El mismo día, la Procuraduría General de Justicia del Estado señaló en un comunicado que junto al cuerpo de Báez fue dejado un mensaje supuestamente del grupo delictivo Los Zetas, adjudicándose la autoría del asesinato.
En lo que va del año, Báez es el quinto periodista asesinado en el estado y el noveno desde que inició la administración del actual gobernador, en 2010. Hasta ahora, ninguno de los crímenes contra comunicadores ocurridos en ese año ha sido resuelto.
En la semana del 28 de abril al 3 de mayo, cuatro periodistas fueron asesinados: Regina Martínez, del semanario Proceso, y los fotógrafos Gabriel Huge, Guillermo Luna y Esteban Rodríguez. Luna Varela era fotógrafo en veracruznews.com.mx, Esteban Rodríguez de Notiver, y Huge «se dedicaba a actividades particulares», detalló la procuraduría local.
Un día después de la muerte de Martínez, el gobierno de Veracruz anunció la creación de un comité especial para investigar los asesinatos de los reporteros y ofrecer protección a quienes lo requirieran. Hasta ahora, ningún caso ha sido resuelto.
Vea el gráfico de los periodistas asesinados en Veracruz.
«Ya nadie está seguro»
Las amenazas contra los periodistas veracruzanos crecieron en paralelo a la violencia producto del crimen organizado y la estrategia de seguridad implementada en la entidad.
Según testimonios de reporteros, los hechos violentos aumentaron a partir de 2011.
El primer ataque que atrajo la atención de la opinión pública y los organismos internacionales fue el asesinato del subdirector del diario Notiver el 20 de junio del año pasado. Miguel Ángel López Velasco, conocido como Milo Vela, fue hallado muerto en su casa con su esposa y uno de sus hijos, Misael López Solana, fotógrafo del mismo diario.
Su hijo mayor, Miguel Ángel López Solana, también periodista, sobrevivió al ataque.
“Yo solo huí, huí, corrí hasta donde pude, hasta donde la oscuridad de la noche me alcanzó, ahí me quedé”, narró Solana el mes pasado durante un foro en Austin organizado por el Knight Center of Journalism, en Texas, quien también fue citado por la periodista Marcela Turati en el semanario Proceso.
A fines de julio, Yolanda Ordaz, brazo derecho de Vela en la edición de información policial, fue hallada muerta tras estar desaparecida durante dos días.
El entonces procurador del estado, Reynaldo Escobar, hoy candidato a diputado federal por el Partido Revolucionario Institucional, sugirió en conferencias posteriores al crimen contra Ordaz una supuesta relación entre algunos periodistas y el crimen organizado.
Tras este asesinato, varios periodistas dedicados a la información policial salieron del estado, entre ellos Gabriel Huge, quien se fue a Tabasco. Aunque tiempo después regresó en busca de trabajo, no halló espacio en ningún medio local, contó Solana en el Foro de Austin.
Si cuando menos uno de los asesinatos de periodistas de Veracruz hubiera sido resuelto por las autoridades, «el gremio estaría más tranquilo», en cambio, algunos de los que han decidido quedarse en ese estado viven con miedo «hasta de ir a los incendios», dijo un reportero local a CNNMéxico, quien pidió el anonimato.
El 3 de mayo, el cadáver de Huge fue encontrado junto con los de Guillermo Luna Varela, Esteban Rodríguez e Irasema Becerra, pareja de este último.
Casi un mes después, el 28 de abril, Regina Martínez fue encontrada muerta en su casa con señales de estrangulamiento. Era considerada por sus colegas como una de las mejores periodistas. Denunció actos de corrupción de políticos y temas de violaciones de derechos humanos en comunidades marginadas del estado.
Un periodista entrevistado por CNNMéxico que también pidió anonimato dijo: “Si esto le pasó a Regina, ya nadie está seguro”.
Entre los 10 más peligrosos
En diciembre de 2011, tres meses después del asesinato de Gabriel Manuel Fonseca Hernández, reportero en el municipio de Acayucan, la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) difundió una lista en la que el estado de Veracruz se situaba como uno de los 10 lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, debido a los hechos de violencia.
Otras asociaciones y organismos internacionales como Artículo 19 e incluso la ONU han pedido al gobierno mexicano defender tanto a los periodistas como a los activistas de derechos humanos.
El pasado 24 de mayo, Amnistía Internacional denunció que durante el año pasado el Estado mexicano no protegió a los comunicadores y defensores de derechos humanos ni resolvió los casos.
En abril, el Congreso aprobó una Ley de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas que entre otras cosas pretende garantizar la seguridad tanto de las personas amenazadas directamente como de sus familiares y en el caso de los reporteros, su lugar de trabajo.
Con información de