El Toluca se coronó. Los Diablos Rojos dirigidos por José Manuel de la Torre se quedaron con el Torneo Bicentenario 2010 al superar en Tiros Penales a Santos Laguna. El duelo en tiempo corrido acabó sin goles.
Los mexiquenses se vieron abajo por dos tantos en los cobros desde los once pasos pero lograron coronarse dando la vuelta a la serie en Muerte Súbita. El último tanto, el de la victoria, fue de Edgar Dueñas.
Toluca alcanzó su décima estrella. Santos es Subcampeón.
El Partido
¿Diablos? o ¿Santos?; ¿Diez? o ¿Cuatro?; con la incertidumbre de quién obtendría el título y a cuántos campeonatos llegaría quien se proclamara campeón, inició la mañana en la capital mexiquense. Toluca y Santos tenían final, aspiraban al máximo, comenzaron empatados, con nada para nadie al mediodía de este domingo. Sólo el Nemesio Diez, para el Diablo, era ligera ventaja.
Los Guerreros salieron a calentar al césped del Estadio por espacio de 30 minutos y hasta 15 antes de la hora pactada; los locales lo hicieron en su cancha externa y se reservaron ver a su gente hasta los últimos instantes. Pasión, emoción, ansias, nervios, tensión. Era una Final.
Ambiente absoluto de partido decisivo. Los equipos se encontraron de frente en la ceremonia de los himnos y todo estaba listo. El silbante mundialista, Armando Archundia, pitó el inicio.
Toluca inició insistente, impulsado por la gigantesca parcialidad roja. Inclinaron la cancha a su favor, abrieron con Calderón y Esquivel, buscaron el área y dañar a Oswaldo Sánchez que en el minuto 2, le arrancó la primera a Héctor Mancilla que lo enfrentó después de un recorte. Velocidad absoluta en el juego.
El ritmo le costó una temprana tarjeta amarilla a Felipe Baloy. Rubén Romano permaneció de pie desde que todo comenzó, con las manos en los bolsillos, pensativo, analizando con algunos gritos a sus ofensivos. Santos envió su1 primer balón al área por parte de José Cárdenas que a pelota parada puso la bola en las manos de Alfredo Talavera.
El instinto goleador de Mancilla descontroló a la última línea de los visitantes, recortes, encares, desbordes del chileno alarmaron a Oswaldo. Tal presión resultó en un Tiro de Esquina al minuto 13, que remató con la testa Esquivel y que el arquero lagunero sacó milagrosamente a una mano. Cerca el Diablo.
Poder puro. Lo que presentaron ambas escuadras fue totalmente atractivo para la tribuna, ida y vuelta en cuestión de segundos. Los de Torreón mostraron su empuje al minuto 17 cuando Oribe Peralta probó a distancia y exigió una estirada del 12 Rojo, Talavera, que atajó sin contratiempos.
Santos replegaba y defendía con 10, sólo Darwin y el Cepillo aguardaban al frente. Toluca ganaba terreno, atacaba con cinco, Esquivel, Sinha, Mancilla, Calderón y uno de los dos contenciones, Romagnoli o Ríos, siempre se quedaba detrás alguno de ellos, normalmente el argentino. Duelo táctico, de estrategia, de Gran Final.
Intenso como el rojo de los Diablos, fue el encuentro al inicio. Pero Santos no se sintió visitante, al contrario, jugó con descaro, su ofensiva México-colombiana no le tuvo respeto a las torres locales, Dueñas y Novaretti, que terminaron por resolver de buena manera todos los embates. Nada para nadie.
¿Se buscan héroes? Normalmente eso sucede en las finales y uno vestido de azul, Oswaldo Sánchez, se perfilaba a serlo. Le arrebató un par de pelotas a Calderón y Esquivel, con lances difíciles, abajo, eficientes, que mantuvieron el cero y servían para iniciar los ataques de su equipo. Como capitán, asumía su responsabilidad.
Faltaron centímetros para el primero. En el minuto 34, un nuevo saque desde la esquina estuvo a punto de ser mandado a guardar por Edgar Dueñas que se agregó, saltó y se quedó a nada de hacer contacto. Estaba solo.
Un par de cartones amarillos más, pintaron a los rojos con playeras 9 y 10, Mancilla y Sinha, este último, por cierto, festejando su cumpleaños con una final. En la banca de Santos la tensión era total y es que la posesión territorial era de los del Chepo de la Torre, por tanto, Romano prefería ver todo de pie y platicar con su auxiliar buscando soluciones.
Que avanzaran los minutos era presión para ambos y Esquivel lo expuso en dos ocasiones, tuvo balones con ventaja por la banda derecha para centrar y sus decisiones no prosperaron, un disparo elevado y un pase interceptado. Todo cero a cero.
Nuevamente ¿se buscan héroes? Ahora fue el Diablo vestido de negro, Alfredo Talavera, quien al minuto 45, apareció, voló espectacular hacia su mano derecha para arrancarle el gol a Oribe Peralta que haciendo gala de su habilidad limpió el área y tiró potente. Pero había héroe en el marco y no dejó pasar nada. También era final de arqueros, definitivamente.
Archundia pitó el término del primer lapso.
Frenético, espectacular, vibrante y emotivo, así estaba el partido, con nada para nadie. Se buscaba campeón en suelo mexiquense.
Ya en el complemento, un helicóptero que sobrevolaba el Nemesio Diez, acompañó con la sombra que proyectó en el césped, la entrada de Matías Vuoso al campo. El delantero de inmediato lo tuvo, acarició la ventaja al quedar solo y definir, pero ahí estaba él, Talavera, que tuvo una tarde espectacular y bloqueó el violento impacto.
Ni porque se atravesó el descanso, los porteros se olvidaron de su papel de héroes. En el minuto 57, un tiro de Héctor Mancilla que buscaba angustiosamente uno de los ángulos fue atajado a una mano por Oswaldo, que voló con su uniforme azul para mandar a Tiro de Esquina. Había espectáculo en las metas.
¿Y el 10? Sinha tardó en enchufarse en el encuentro, su peso es fundamental para los Diablos, se notaba su “ausencia”. Una tensión típica de estos partidos se apareció, daba la impresión de que los equipos guardaban su arsenal, no querían perder, normal, era la final.
Como flecha entró Carlos Morales por la banda izquierda y envió un centro veloz a media altura, que Edgar Dueñas logró cortar de zurda y despejar para mantener lejos el peligro. Corría el minuto 68. El Bicentenario aún no tenía campeón, lo buscaba.
La afición toluqueña gritaba ¡Otra copa, queremos otra copa! Y de tal magnitud era la petición que encendía el “infierno”. Los mexiquenses atacaron a velocidad en un contragolpe que comandó Sinha, que cedió para Calderón y que éste, a su vez, tocó para Mancilla que de nuevo tiró con cierta altura para exigir un vuelo más de Sánchez.
Y si de arqueros hablamos, también estaba Talavera. En el minuto 75, Darwin Quintero calzando zapatos amarillos se metió por la punta derecha del área del Toluca y, aunque sin ángulo, el colombiano disparó pero el 12 Diablo aguantó como ya nos tenía acostumbrados.
Así continuó, Talavera fue protagonista. En el minuto 78, Oribe Peralta, escurridizo e incisivo como suele ser, ganó una pelota que parecía controlada por la zaga local y se puso de frente al cancerbero, que una vez más aguantó firme para evitar que sus redes guardaran una pelota no deseada.
A nada. Otra vez faltaron los centímetros, las piernas más largas o lanzarse un segundo antes, ahora fue del lado Lagunero, que encontraron un centro raso con dirección al área chica pero que los atacantes no pudieron empujar. La bola se escurrió con angustia de lado a lado del campo.
El sol pegaba en serio. Tan serio como el intento que dejó ir Mancilla al minuto 90, cuando Sinha le puso un pase milimétrico entre varias piernas, y el chileno, frente a Oswaldo, definió sin fuerza. Se escurrió el de la victoria. Estaba solo el playera 9.
Los 90 minutos de Vuelta no eran suficientes para definir al campeón, el Bicentenario lo seguía buscando en un partidazo. Tiempos Extra.
Tenso, como se esperaba, fue el alargue. Ambas escuadras jugaron con seguridad, tocando sin arriesgar, haciendo tiempo si era necesario para alargar la posesión. Incluso en la afición había otro ánimo, no negativo, tenso e incierto.
Peralta, la dejó ir. Clara, a modo. Oribe entraría al área conduciendo el esférico, driblaría a tres adversarios, se pondría de frente al marco, tiraría fuerte y raso por un costado del palo derecho de Talavera. Muchos dirían “era esa”, dejó en silencio a absolutamente todos. Cerca, no entró, seguía el encuentro.
Matías Vuoso. El delantero de los Guerreros también la dejó ir. Después de que Peralta le cediera el balón solo, con ventaja y frente al marco, el Toro abanicó su impacto y no, no anotó. Estaba en el área chica. Se ahogó el tanto una vez más al minuto 103. Romano no lo creía.
Con el cambio de cancha, también cambió la posesión de la redonda. Toluca tomó el control pero tampoco encontró. En el minuto 110, Mancilla quiso imitar a Peralta y pasó entre varios oponentes, limpió la zona y tiró pero ya no con tanta fuerza. Se quedó en Oswaldo.
Olía a penales.
Aún Mancilla y Peralta tendrían oportunidades pero el de Santos se quedaría en la zaga; el de Toluca desviado. Los equipos bajaron el ritmo, el desgaste era evidente.
Sí, penales. Todo desde los once pasos para que el Bicentenario encontrara campeón.
La serie de penales
Tensa como suelen ser, se vivió la serie de penaltys. Esta vez fue de reveses, de remontadas.
TOLUCA. Inició Sinha y erró, Oswaldo atajó al centro. 0-0
SANTOS. Siguió Juan Pablo Rodríguez, concretó arriba. 0-1
TOLUCA. Vladimir Marín concretó, tiró arriba. 1-1
SANTOS. Daniel Ludueña acertó tirando al ángulo 1-2
TOLUCA. Héctor Mancilla falló, la sacó Oswaldo. 1-2
SANTOS. Jonathan Lacerda tiró raso y acertó. 1-3
TOLUCA. Diego Novaretti acertó angustiosamente. 2-3
SANTOS. Matías Vuoso erró, muy desviado. 2-3
TOLUCA. Martín Romagnoli acertó engañando, empate. 3-3
SANTOS. Carlos Morales falló, por un lado. 3-3
Muerte súbita. Santos tenía ventaja de dos y no pudo coronarse, Toluca regresó.
TOLUCA. Edgar Dueñas tiró arriba, acertó. Daban la vuelta 4-3
SANTOS. Fernando Arce no concretó. 4-3
Toluca se coronó, regresó en una serie de penales en la que estuvo dos goles abajo.
Llegó el Diez, el décimo título en su historia. El Nemesio Diez vuelve a estar de fiesta, tiene a los Diablos campeones.
Felicidades a Santos y Toluca. Partidazo digno de la Final de este Torneo Bicentenario 2010, que ya tiene dueño, son los Diablos de José Manuel de la Torre.
Alineaciones
Así formó el Diablo: Alfredo Talavera; Edgar Dueñas, Diego Novaretti, Osvaldo González, Martín Romagnoli, Antonio Ríos, José Cruzalta (Francisco Gamboa), Néstor Calderón (Vladimir Marín), Antonio Naelson, Carlos Esquivel (Isaac Brizuela) y Héctor Mancilla. Dirigidos por José Manuel de la Torre.
La Comarca confió en: Oswaldo Sánchez; Jonathan Lacerda, Felipe Baloy, Iván Estrada (Rafa Figueroa), Juan Pablo Rodríguez, José Cárdenas (Daniel Ludueña), Carlos Morales, Fernando Arce, Francisco Torres (Matías Vuoso), Oribe Peralta y Carlos Darwin Quintero. Dirigidos por Rubén Romano.