U de Colima obtiene un MDP para el estudio de enfermedades de la tercera edad

A fin de estudiar las alteraciones en el sistema circadiano encargado de identificar las horas de comer y dormir, además de otras funciones fisiológicas, la Universidad de Colima recibirá un millón de pesos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), según informó Javier Francisco Alamilla González, catedrático del Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas (CUIB) de dicha institución.

Este recurso, dijo el investigador, fue obtenido luego de ganar un proyecto en el marco de la convocatoria de Investigación Científica Básica, y tendrá como objetivo desarrollar a largo plazo una aplicación práctica para disminuir las alteraciones del sistema circadiano, sobre todo en personas de la tercera edad, quienes más padecen esta alteración.

“Cuando los niños nacen, generalmente duermen mucho de día y de noche están despiertos; conforme pasa el tiempo, esto se ajusta al horario de los padres. Entonces hay una mejoría en el sistema circadiano después del nacimiento, pero cuando las personas llegan a la etapa última de sus vidas ya no duermen en la noche sino en el día, lo cual altera su organismo”, describió.

Resultado de esas alteraciones, subrayó el profesor de cátedras CONACYT en la UdeC, “los adultos mayores pueden desarrollar padecimientos mentales y una dramática reducción en su calidad de vida y en su estado de salud, como consecuencia de un deterioro en sus ritmos circadianos”.

Mencionó que otro beneficio médico a largo plazo que aportaría esta investigación, es conocer la fisiología de las neuronas del núcleo supraquiasmático durante su desarrollo y su forma de comunicación con la luz ambiental; “en el futuro, esto podría desembocar en una aplicación práctica mediante la elaboración de un medicamento que ayude a las personas mayores a sincronizarse mejor con la luz ambiental”, detalló.

Titulado “Estudio de las propiedades pre y post-sinápticas del tracto retino- hipotalámico al núcleo supraquiasmático del hipotálamo”, el proyecto, indicó el también responsable técnico, “es importante porque involucrará a estudiantes que realizan sus tesis de licenciatura, maestría y doctorado, lo que aportará más recursos humanos al estudio de esta problemática”.

Dijo que este proyecto promoverá la titulación de los alumnos involucrados así como la publicación de resultados en artículos y revistas internacionales; asimismo, el especialista en Biología Celular, Neurociencias y Fisiología destacó que utilizarán roedores para la etapa de experimentación.

“El sistema circadiano es bastante similar en todos los mamíferos, ya sean roedores o primates superiores como nosotros los humanos; entonces, podemos estudiarlo perfectamente en un roedor y hacer una extrapolación a primates superiores (humanos)”, apuntó.

Definió los ritmos circadianos como una serie de procesos fisiológicos que existen en todos los seres vivos, desde las bacterias hasta los seres humanos, y que presentan una periodicidad cercana a las 24 horas; por ejemplo, dijo, “la hora en que comemos y la hora en que dormimos”, y detalló: “Los núcleos supraquiasmáticos son grupos neuronales que funcionan como un reloj que indica al organismo a qué hora realizar determinadas funciones fisiológicas”.

Por último, expresó que la idea de crear esta iniciativa surgió luego de cerciorarse de que no hay ningún grupo a nivel mundial que estudie al sistema circadiano durante el tiempo de vida del sujeto, llámese roedor o humano, y que los recursos serán utilizados en la compra de equipo de laboratorio, becas para estudiantes e infraestructura propia que requiera el estudio. BP

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