Colima.- Colima comienza a pintarse de verde, blanco y rojo. Los puestos ambulantes que venden artículos con motivos patrios se encuentran ubicados afuera de plazas comerciales, y a partir del 1 de septiembre, la mayoría se establecerán en el centro histórico de la ciudad.
Sin embargo, muchos de los vendedores no son locales, vienen de distintos municipios del estado de México contratados por una misma persona para trabajar un mes, todos los días, de las ocho a las 23 horas.
Tal es el caso de Mariana González Segundo, una joven de 18 años proveniente de Atlacomulco que se enroló por primera vez en este negocio.
“Un señor compra todo y prepara cuadrillas con puestos para cada quién; manda personas a casi todos los estados del país; el nos da para comer así como para la renta y al final de la temporada nos paga una comisión de lo que hayamos vendido”.
El dueño de nueve de los puestos que están instalados, tan solo en Colima capital, busca a las personas en algunos de los municipios más pobres del estado de México y les ofrece empleo dos veces por año: en septiembre vendiendo productos patrios y en diciembre con adornos navideños.
Hasta hace un par de años, los vendedores provenientes del centro del país trabajaban con un sueldo fijo, independientemente de lo que vendieran les pagaban cien pesos por día. Hoy, la relación laboral es por comisión.
Mariana aceptó dejar a su familia por la motivación de conocer otros lugares, sin embargo asegura que no volverá a trabajar de esta forma.
“No creo volver, lo que no me gusta es que entramos muy temprano y nos vamos muy tarde. No nos queda tiempo de nada. Vivimos para trabajar y sin descanso”.
Observo las banderas, sombreros charros, rebozos tradicionales, cornetas, silbatos y matracas. Le pregunto que qué es lo que más se vende, la joven me responde sonriente: “cualquier cosa que haga ruido”.
Derechos reservados AFmedios